William Cowper, el atormentado escritor de himnos

Advertencia

La vida de William Cowper es relevante para este proyecto pues trata de un distinguido escritor de himnos y poemas, quien colaboró con John Newton y fue autor de God moves in a mysterious way, un himno ampliamente conocido por la comunidad de habla inglesa, y por gran parte de la cristiandad hispanohablante. Sin embargo esta es una historia trágica que no tiene un final feliz, y trata temas como el suicidio, por lo cual no recomiendo su lectura a personas que estén atravesando por crisis de depresión o tengan tendencias al suicidio.

William Cowper nació en Berkhamsted el 26 de Noviembre de 1731 en el seno de una familia respetada. Su padre era el reverendo encargado de la capilla del pueblo. Tuvo 5 hermanos, que murieron en la infancia. Poco antes de cumplir los 6 años de edad nació otro hijo en la familia, y a los pocos días su madre falleció, tan solo dos días antes de que William cumpliera los 6 años. Nunca logró superar por completo la pérdida de su madre y le dedicó varias líneas en sus poemas.

Ese mismo año fue enviado a una escuela a 7 millas de su pueblo, donde sufrió malos tratos por parte de sus compañeros. Luego entró a Westminster donde fue un excelente jugador de cricket y de fútbol. Desde muy pequeño se deleitaba en la literatura siendo Cowley, Milton y Homero sus primeras influencias. De 1749 a 1752, a fin de dar gusto a su padre, estudió derecho. Durante esta época se enamoró de su prima Theodora a quien le escribió diecinueve poemas en los que la llamaba Delia. Su padre prohibió este matrimonio, pero nunca se olvidaron y durante años su prima lo ayudó económicamente en secreto.

Durante esta época empezó a agravarse la depresión que había empezado a manifestarse en sus años de escuela, y la situación empeoró tremendamente con la muerte de su padre. Estuvo 12 años como estudiante y practicante de leyes, tiempo durante el cual se dio lo que se conoce como su primer trastorno. Abandonó la lectura de los clásicos y dejó de asistir a los sitios de culto y de hacer sus devociones personales. Se le recomendó un cambio para mejorar su salud mental, por lo cual se trasladó a South Hampton donde su crisis fue grandemente aliviada y la amistad de su prima Harriet lo ayudó a recuperarse y volver a pasar por un periodo de gran felicidad.

Por problemas en su trabajo y la falta de dinero entró en su segundo trastorno, un periodo oscuro de su vida en el que abiertamente renegó contra Dios y resolvió que solamente Dios podía salvarlo de su difícil situación, pero estaba seguro de que no lo haría. Se aisló de la sociedad y los pensamientos suicidas empezaron a manifestarse en su mente, considerando que el tormento del infierno por suicidarse sería menor a la miseria por la cual estaba pasando. Compró una botella de láudano y se propuso usarla cuando lo considerara conveniente. El día en que tenía que hacer una incómoda rendición de cuentas se propuso envenenarse finalmente, pero a último momento cambió de parecer y resolvió abandonar su trabajo, irse a Francia y cuando agotara su medios entrar a un asilo. Al volver a casa quiso suicidarse de nuevo en múltiples ocasiones y de distintas formas pero siempre alguna circunstancia se lo impidió, como si una mano invisible lo estuviera deteniendo. Finalmente decidió ahorcarse pero la divina providencia preservó su vida y despertó tirado en el suelo con la soga atada al cuello.

A sus intentos de suicidio los siguieron el terror por haber despertado la ira de Dios, y el miedo a la muerte que antes había buscado. Los pasajes de la Biblia se sucedía uno al otro haciéndole sentir condenado por la mismísima palabra de Dios, al igual que los sermones que leía. Se aisló, y cuando lograba conciliar el sueño era víctima de horribles pesadillas. Pensó que había cometido el pecado imperdonable y que por ello estaba “condenado más aún que Judas”. Durante este periodo la ayuda de su hermano y una explicación de las escrituras por parte de un primo suyo ordenado, Cowper vio un pequeño rayo de luz en su vida. Sin embargo su locura empeoró y sufrió varios episodios de alucinaciones y convulsiones.

Fue internado, y por meses no presentó mayor mejoría. Durante una visita de su hermano John quien le dijo que ese sentido de condenación no era más que una imaginación suya, oyó que una voz le susurraba “aún hay misericordia”. Su hermano partió el mismo día, pero esta vez la esperanza había llegado realmente a la vida de William. El día siguiente se encontró de mucho mejor semblante, y mientras caminaba por el jardín vio una Biblia. Al abrirla leyó la historia de Lázaro, la cual le dio un sentido de la misericordia de Cristo. Al leer Romanos 3:25 recibió “fuerzas para vivir y los plenos rayos del Sol de Justicia brillaron sobre” él.

A partir de este momento su vida cambió, las pesadillas fueron reemplazados por sueños apacibles, y en vez del aislamiento ahora disfrutaba de las charlas sobre la Biblia, la cual se convirtió en su principal objeto de estudio.

Salió del sanatorio y mientras asistía a la iglesia conoció a la familia Unwin, quienes le brindaron amistad, trabajo y hospedaje. La familia de William Cowper le colaboró con un dinero mensual para su sostenimiento. El señor Unwin falleció cerca de un año después pero William permaneció con la señora Unwin quien lo acompañó. En Olney entabló una cercana amistad con John Newton y juntos viajaron por varios pueblos en labores misioneras y de visita a los más necesitados. Ambos siendo apasionados por la escritura, produjeron varios himnos, de los cuales salió la colección Olney Hymns.

En esta colección aparecen 60 himnos compuestos por Cowper, tres de los más conocidos son: God moves in a mysterius way, There is a fountain filled with blood, y O for a closer walk with God.

A la luz de las muchas experiencias por las que pasó Cowper, se pueden ver reflejadas en sus letras las terribles luchas que acompañaron a Cowper durante gran parte de su vida. Oh quién pudiera andar con Dios es una súplica desesperada del ser que busca encontrar la luz y paz divina, hay una fuente sin igual, a demás de la simbología cristiana sobre la sangre derramada por nuestros pecados, también hace una triste referencia a los intentos de Cowper de atravesar su pecho, y cómo de manera milagrosa el cuchillo se doblaba ante sus infructuosos intentos, pues ya la sangre del cordero había sido derramada y comprado el perdón que lo limpiara de sus manchas de pecado, y el himno De maneras misteriosas suele Dios aún obrar, es una reflexión del autor sobre las formas incomprensibles en que Dios guió su vida hasta ese momento, estando al borde de la muerte pero hallando la felicidad luego de muchas penurias. Es así como los himnos de este aclamado poeta son una mezcla entre la desesperanza y tristeza y la esperanza y gozo de la salvación divina.

Tiempo después en 1773 luego de tener un sueño que nunca quiso relatar, sus periodos de locura volvieron y sus angustias lo acompañaron el resto de su vida. Intentó acabar con su vida nuevamente en una ocasión creyendo que Dios se lo pedía, pero al no lograrlo terminó convencido de que Dios lo había rechazado para siempre. Los cuidados de sus amigos lo mantuvieron con vida, y fue este su periodo más productivo. Escribió varios volúmenes de poemas y se ganó la reputación como el poeta más influyente del siglo XVIII y uno de los pioneros de la Poesía Romántica. En sus últimos años alucinó con que espíritus buenos y malos lo visitaban en su cama siempre venciendo los últimos, y creía que los demonios solían suplantar en ocasiones a sus amigos. Falleció a los 69 años de edad, luego de un breve periodo de postración, sin ninguna esperanza en su corazón, rodeado de la más profunda tristeza.

Letra del himno Oh quién pudiera andar con Dios

Este himno lo compuso en 1769 durante la enfermedad de la señora Unwin, quien luego de la muerte de su esposo acompañó a William hasta que falleció. En algún momento llegaron a considerar casarse pero la inestabilidad mental de William truncó estos planes. Sobre esto Cowper escribió:

Ella es la principal bendición que he encontrado en mi camino desde que el Señor se complació en llamarme… Su enfermedad ha sido una aguda prueba para mi… Empecé a componer los versos ayer en la mañana antes del amanecer pero me quedé dormido al finalizar las dos primeras líneas; cuando me desperté de nuevo, el tercer y cuarto verso me fueron susurradas al corazón de una forma que a menudo he experimentado.

William Cowper 1769
¡Oh! quién pudiera andar con Dios,
su dulce paz gozar,
volviendo a ver de nuevo el sol
de santidad y amor.

Oh tiempo aquel en que lo vi!
Beatífica visión!
Su fiel acento de amor
oyó mi corazón.

Aquellas horas de solaz,
¡cuán caras aún me son!
Del mundo halagos no podrán
suplir su falta, no.

Paloma santa, vuelve a mí.
¡Oh, Paracleto, ven!
Perdona el pecado vil
con que te contristé.

Letra del himno De Maneras Misteriosas

Fue el último himno compuesto por Cowper. No se sabe a ciencia cierta si fue escrito a comienzos de 1773 antes del comienzo de su segunda crisis, o en 1774 durante un breve periodo en el que pareció retornar la esperanza en Dios. Luego de esto, Cowper no oró a Dios nunca más.

De maneras misteriosas suele Dios aún obrar,
y así sus maravillas por los suyos efectuar.
Él cabalga sobre nubes y los vientos y tempestad
son sus siervos enviados para hacer su voluntad.

En abismos insondables, con destreza y gran saber,
atesora sus designios, efectúa su querer.
¡Alentaos, pues, medrosos! Estas negras nubes son
de sus bendiciones llenas; traerán la salvación.

No juzguéis por los sentidos los designios del Señor
si parece que las pruebas contradicen su amor.
Descansad en sus promesas, en su gracia confiad;
estas sombras son el manto con que envuelve su bondad.

Sus propósitos perfectos a su tiempo cumplirá,
y lo que es ahora amargo dulce fruto llevará.
La incredulidad es ciega, pues no mira más allá;
a la fe Dios se revela: todo nos aclarará.

Letra del himno Hay una fuente sin igual

Hay una fuente sin igual, la sangre de Emanuel,
en donde lava cada cual las manchas que hay en él,
las manchas que hay en él, las manchas que hay en él;
en donde lava cada cual las manchas que hay en él.

El malhechor se convirtió muriendo en una cruz,
al ver la sangre que vertió sin culpa el buen Jesús,
sin culpa el buen Jesús, sin culpa el buen Jesús;
al ver la sangre que vertió sin culpa el buen Jesús.

Y yo también, cuan malo soy, lavarme allí podré;
y en tanto que en el mundo estoy su gloria cantaré,
su gloria cantaré, su gloria cantaré;
y en tanto que en el mundo estoy su gloria cantaré.

Y cuando del sepulcro ya resucitado esté,
canción más noble y dulce allá en gloria entonaré,
en gloria entonaré, en gloria entonaré;
canción más nombre y dulce allá en gloria entonaré.

Bibliografía

1892 – Thomas Wright – The life of William Cowper

1844 – Charles S. Nutter – Hymn Studies

1892 – John Julian – A Dictionary of Hymnology pág. 265, 433

2010 – Robert Morgan – Then sings my soul special edition pág. 71

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